HUELLAS EN MI CUERPO.
El viernes, como siempre, quedamos en el pub debajo de casa. Todos juntos, delante de una buena cerveza fría, con su espuma, el placer del final de la semana. quedamos todos porque teníamos previsto, desde hace meses, un fin de semana en la cabaña de Karen. Menuda ilusión, en el campo, nuestra paellita, carne asada y cerveza, que mejor plan. El sábado a las siete de la mañana en la gasolinera. Cogimos hielo y para la montaña. Luis y Cesar conducían, nosotras descansamos de coche por esta vez. Tras un par de horas de viaje, llegamos a destino. Era un lugar encantador, la típica cabaña de madera, heredada de sus abuelos, encantadora y con calor de hogar. Toda rodeada de pinos, con lo cual el calor lo manteníamos a raya. Preparamos leña, y nuestra primera comida juntos, tanto tiempo sin vernos. Karen, Emilia, Luis y Cesar y yo. Amigos desde el instituto, juntos durante la carrera, con nuestras lagunas, continuamos siendo los de siempre. La comida salió divina, la paella en las brasas...