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Mostrando entradas de marzo, 2026

CORAZÓN OSCURO, VIDA INVENTADA.

 Que ilusionada estaba Candela esos días, por fin iba a conocer en persona a Juan, después de tanto tiempo hablando por teléfono, conversaciones sobre la vida, las ilusiones de futuro.... Maldita la hora, ese ser mentiroso y dañino, vino a poner patas arriba las ilusiones casi adolescentes de la buena de Candela. Le ofreció su casa, le presentó a sus amigas, depositó en él la confianza ciega de un corazón noble. Pobre tonta, aunque detectaba algo oscuro en Juan, siguió dándole una oportunidad. Quizá su trabajo tan duro, han forjado una personalidad ambivalente. Como las mentiras no pudieron sostener en el tiempo y dado que ella tiene grandes amigos que no dudan en ayudarla, comentó con las más cercanas las cosas que no le cuadraban de Juan. Todavía en su casa, habló con Carlos, éste se ofreció hacer algunas averiguaciones. todo se tornó negro. La verdad dejó en ella esa amargura y decepción de quien da todo, de quien se abre en canal. La historia de Juan, ni siquiera ese era su nom...

ARRANCARON A MI HIJO DE MI VIDA.

 El sol acaricia mis mejillas, que placentero sentir ese calorcito, después de un invierno tan duro. Mi ánimo ha vuelto a reaparecer, creo que estoy mejor. No tengo ganas de llorar y parece que mis ideas suicidas están desapareciendo. A veces mi realidad está en mi subconsciente, no distingo bien, creo que he perdido la cabeza. Todo esto apareció después de aquella excursión a la montaña. Mira que nos hacía ilusión , todos juntos, en tiendas de campaña, a la luz del fuego, contando historias de miedo y con la botella de wiski en medio. Tan romántico todo. En una tienda las chicas y en la otra los chicos. Todo muy casto y puro, como les prometimos a nuestros padres, si no ni de coña nos hubieron dejado ir. Por la noche, todos reunidos alrededor del fuego, risas, chuches, chupitos, algo achispados, y Luis como siempre, metiendo miedo, no recuerdo una noche más divertida en toda mi vida. Sentí ganas de ir al baño, claro allí era meterte entre los arboles, los pinos, y acacharte. Me ac...

HUELLAS EN MI CUERPO.

 El viernes, como siempre, quedamos en el pub debajo de casa. Todos juntos, delante de una buena cerveza fría, con su espuma, el placer del final de la semana. quedamos todos porque teníamos previsto, desde hace meses, un fin de semana en la cabaña de Karen. Menuda ilusión, en el campo, nuestra paellita, carne asada y cerveza, que mejor plan. El sábado a las siete de la mañana en la gasolinera. Cogimos hielo y para la montaña. Luis y Cesar conducían, nosotras descansamos de coche por esta vez. Tras un par de horas de viaje, llegamos a destino. Era un lugar encantador, la típica cabaña de madera, heredada de sus abuelos, encantadora y con calor de hogar. Toda rodeada de pinos, con lo cual el calor lo manteníamos a raya. Preparamos leña, y nuestra primera comida juntos, tanto tiempo sin vernos. Karen, Emilia, Luis y Cesar y yo. Amigos desde el instituto, juntos durante la carrera, con nuestras lagunas, continuamos siendo los de siempre. La comida salió divina, la paella en las brasas...

MATAR O MORIR.

 El humo que desprendía el arma, llenaba la estancia, todo parecía lejano como una de esas pesadillas que solía tener, esas que me despertaban en mitad de la noche, sudorosa y temblando. Miraba mis manos, ejecutoras, firmes, de veras ¿eran mis manos?. El cuerpo inerte de mi marido yacía en el suelo, ya no se movía, ya no me gritaba. Sus manos que antaño abofeteaban mi cara sin piedad, ya no se mueven, ya no me agraden sin piedad, sus piernas en una posición grotesca, ya no me dan patadas, ya no pisotean mi cara, mi cabeza... Y ahora, ¿Qué hago?, debería llamar a la policía, pero entonces mi recién llegada libertad, desparecería para siempre, todo esto no hubiera servido de nada y mis hijos me perderían a mi también.  Tengo que pensar, estoy confusa, tapo el cuerpo de la bestia con el mantel de la mesa, me siento en su butaca favorita, con un vaso de su whisky y poco a poco me quedo dormida, estaba agotada, las palizas me dejaban tan dolorida que no conseguía dormir. Y lo veo c...

MURIENDO EN VIDA.

Aunque aquella luz tenue, casi invisible, que inundaba la vieja habitación de mi padre, no me dejaba dormir. Sentada junto a su cama, velando esa vida que se escapaba a raudales de aquel hombre, fuerte, autoritario, majestuoso. La enfermedad había arruinado su personalidad, mi padre Don Julián para todos, alto, fuerte, atractivo y con un carácter endemoniado, arruinó mi vida. Si lo digo en serio, aunque permanezco junto a su cama, de mi mano, mirándome con ojos llorosos, sabedor del daño causado. Quiero creer que arrepentido, sin pronunciar una palabra de perdón, aún así, estaba segura de su arrepentimiento. Eran los locos años ochenta, cundo salía del instituto con mis amigas, cuando montar en moto con un chico, podía ser la mejor experiencia del mundo. Era una buena estudiante, con don de gentes, guapa, cualidad que no pasabas inadvertida entre los amigos de la pandilla. Mi larga melena rubia y rizada, volvía locos a los chicos y yo lo sabía. Carlos, mi mejor amigo, juntos desde el p...