ALZANDO LAS VELAS
Ella nunca imaginó ese
destino, el dolor en el pecho, tan profundo como una daga, no le permitía
respirar. Nunca más, volvió el sufrimiento a su favor como la vela de un barco,
obtendría la fuerza necesaria para llegar a puerto. El coraje y la valentía la llevaron
a alcanzar el triunfo. Sus obras obtuvieron un éxito sin precedentes y jamás
dejó que alguien volviera a dañarla de aquella manera.
Pero el destino es
caprichoso, y aunque en estos momentos se encontraba en la cresta de la ola, de
su carrera literaria, ya que varias de sus obras fueron record de ventas a
nivel mundial, traducidas a varios idiomas, entrevistas en televisión incluidas
y la firma de un contrato, para dirigir el guion en el cine su libro “Alzando
las Velas”.
Todo maravilloso, hasta que
aquella mañana de Octubre, su corazón le dio el primer aviso, un ligero mareo,
falta de aire y el desmayo. Se encontraba en la editorial, ultimando los
detalles de la próxima novela, cuando sintió esa punzada horrible en el pecho.
La ambulancia la dejo en el
Hospital General, Soledad no era consciente todavía, de lo que se avecinaba, un
sueño casi real, la envolvía por completo. Se hallaba en la montaña,
-
Qué curioso no tengo frío y voy en camisón,
en manga corta, ¿Dónde estoy? Su cabeza no comprendía, solo adivinaba a ver la
niebla, copas de árboles altísimas y un silencio absoluto -.
Caminaba y consiguió
avanzar, casi sin apoyar sus pies en el camino, flotaba como una materia sin
peso alguno, con una inercia que la arrastraba hasta el final del camino. Ahora
sí, aquel sonido musical como de ultratumba, la llamaba:
-
Soledad, Soledad, acércate, no tengas miedo,
soy yo, mi vida, soy Miguel, tu amor, nunca te olvidé cariño.
Solo que ya no estoy en este mundo,
no puedo llamarte, ni enviarte un email. No te imaginas el sufrimiento hasta
que he podido traerte a mí. Déjame explicarme, por favor-.
Soledad no podía creerlo,
todavía mareada, incorpórea, reconoció las palabras, la voz de Miguel.
Ya habían transcurrido
varios meses, desde que Miguel Sánchez, viajó a Colombia, para escribir un
reportaje sobre el tráfico de niños. Se adentró en una de las favelas de
Bogotá, una de las más peligrosas. Con su entusiasmo habitual y ese encanto
latino, que le hacía irresistible para las mujeres y algunos hombres, podía
hablar sin problema con los chicos de la calle. Niños de unos doce o catorce
años, dedicados a la venta y distribución de cocaína, entre el turismo llegado
a la capital, que a veces, incluía la prostitución , con señores sesentones,
forrados de dinero, que se acostaban con ellos por poco dinero. Horrorizado
acudió a las autoridades locales y policía para poner en conocimiento dicha
situación.
Lamentablemente, estaban
pagados por las mafias que extorsionaban a estos chicos y chicas. Comenzó a
convertirse en una molestia, no resultaba cómodo que este blanco de mierda
fuera preguntando a los chicos cosas de negocios, y mucho menos que las enviara
al exterior.
Una noche, saliendo del
hotel, Miguel recibió un balazo en la cabeza, que lo dejó desfigurado. Se deshicieron
del cuerpo enterrándolo en un descampado y arrojando sobre su cuerpo cal viva.
Nunca más se supo, Soledad
con el corazón roto y después de varios intentos de suicidio, consiguió superar
la desaparición del amor de su vida. Siempre tuvo la esperanza de que estaba
vivo, en algún sitio, en alguna finca del cartel colombiano, secuestrado.
Ahora ya sabe la verdad, lo
encontró, ha podido hablar con él, se reunieron por fin. Sólo que la llaman,
oye” 123 fuera, 123 fuera” y una sacudida en el pecho, está en una camilla
-
No quiero volver, dejadme en paz, no
quierooooo!!!! –Soledad se negaba a volver a la vida; de su mano Miguel.
-
Vete ya cariño, tienes que escribir lo que me
ha ocurrido, lleva a las autoridades españolas mi historia, Soledad los niños,
hay que salvar a los niños!!!! –
Despertó llena de cables y
caras desconocidas, entre todos aquellos ojos observando, vio a un niño,
morenito, con cara de pillo, ojos grandes negros almendrados,
-
Soledad ayúdanos, no nos abandones –
Soledad se recuperó por
completo, el resto de su vida, con su corazón ya debilitado, la dedicó a los
niños de la calle en Colombia, a protegerlos, gastó toda la fortuna adquirida
con la venta de su libro “Infancia Maldita”, donde relata toda la información
recopilada por Miguel, con esos fondos ha creado una legión de voluntarios para
sacar a esos niños y niñas de las garras de las mafias, de la prostitución
turística, del tráfico de órganos.
Cada niño salvado es enviado
a Europa para estudiar, internos en varios centros abiertos por Soledad, para
tal fin. Centros “No me sueltes de tu Mano”.
María José Martínez Rabadán.
Dentro de Mí 2023
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