¿MADRE?
Madre, que palabra tan fácil de pronunciar y que difícil ostentar. Te dan un bebé, sin el manual de instrucciones, con unos conceptos genéricos, siempre idealizados de lo que ello significa.
Pero ¿y la letra pequeña? Donde nos dicen que la palabra madre, va asociada a toda la vida, a desvelos, noches sin dormir, perdida de tu figura, de tu espacio de tu tiempo, para entregarla a un ser pequeñito que apenas puede comunicar lo que necesita y que se supone que debes adivinar tú.
Como es un instinto, maternal, haces lo que puedes, siempre con los consejos de tu familia, todas saben como dar el pecho, postura, biberón etc...
Todas, menos tú, que poco a poco vas adivinando lo que tu bebé necesita, agotada, débil por el parto, pero tan llena de amor que apenas te quejas, lloras en silencio e intentas introducir tu nueva vida, así de golpe sin anestesia. Ya está, ahora eres madre, no hay más que hablar.
Pues no lectores, las cosas no son así, necesitamos un tiempo de adaptación de aprendizaje de fusión con nuestro nuevo estado y ahí está la figura del papá, ayuda colaboración, paciencia.
Cada vez los padres se implican más en la maternidad, tiene sus semanas libres para ejercer y compartir estos primeros meses de alunizaje, en un planeta nuevo, sin descubrir, ser padres.
Pero lo que no somos conscientes, al menos al principio, es que esto es para toda la vida, vamos terminando etapas, nacimiento, niñez, pubertad, adolescencia, Dios nos pille confesados...
Para mí la época más difícil, aquí si que no sabes si cogerle en brazos, besarlo o darle un bofetón....Una locura, donde vamos dando bandazos según como tenga el día nuestro retoño, donde todos lo que creías haber aprendido se desvanece y desaparece. Os lo cuento como madre que ha pasado cuatro adolescencias y todavía sigo viva.
Me nos mal que cuando llegan a la mayoría de edad, se van dando cuenta de nuestros desvelos y esfuerzos, sobre los veinte, ya son conscientes de que hay que madurar y trabajar para salir adelante en la vida.
Aún así queridos lectores, es lo mejor que me ha pasado en la vida, con lo cual volvemos al principio, ser madre lleva implícito ese orgullo de mujer, ese amor incondicional, esa razón de ser, de vivir, de no tirar la toalla en los momentos duros de nuestra vida, porque nadie, absolutamente nadie, puede dar vida, solo nosotras." LAS MADRES".
¡Precioso! Eres un encanto de ma dre.
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