TODO SUCEDIÓ EN LA CASA DE ARAGÓN.

 

Cuando la vida te golpea tan fuerte, cuando pierdes las ganas de vivir, cuando el día se hace noche, así se encontraba María. Que fuerte todo, su vida dio un giro de 180 grados, sin apenas darse cuenta, consciente que tendría que empezar de cero.

Asustada, con la salud mermada y el corazón hecho pedazos, intentaba escribir, al fin y al cabo era lo único que la evadía por unas horas de su cruel realidad.

Pasaba el día entre libros y pegada al ordenador, eso la salvó, la literatura fue la mejor terapia que pudo hacer.

Hasta aquella tarde, del mes de Septiembre, cuando una buena amiga, la llevó a la Casa de Aragón en Albacete, nunca había oído hablar de ella, pero eso fue la mejor medicina que cualquier médico del alma, le hubiera podido recetar.

Gente maravillosa, acogedora, cariñosa, justo lo que María necesitaba en esos momentos de su vida. Comenzó hacer planes con ellos, viajes, comidas, una feria inolvidable. Poco a poco su vida comenzó a cambiar, ya sonreía y volvió la esperanza y el futuro perdidos, la alegría de vivir.

Y como, no todo, es de color de rosa, la tragedia acechaba. María volvió a conducir, a viajar a su puesto de trabajo, pero una curva cerrada y un tractor en medio de la carretera, la volvieron a colocar entre la vida y la muerte.

Tumbada, ensangrentada, dolorida, llena de arena, dentro del coche y después de varias vueltas de campana, sola en mitad de un terraplén…

La consciencia iba y venía, toda su vida pasó por delante de sus ojos, hasta que a lo lejos, llegaba un hombre a caballo, un guerrero, no puede ser, frotaba sus ojos con insistencia.

Bajó de su caballo, se quitó el casco que ocultaba su rostro y le preguntó:

- Te encuentras bien?

-        Voy ayudarte, no tenga miedo…

Colocó el coche de nuevo, con una fuerza sobrenatural, y sacó a María con esa delicadeza, que solo los ángeles poseen.

Entre sus brazos ya no sentía dolor, estaba segura con una paz que nunca antes había sentido.

-Quién eres? Así vestido pareces de otra época.  Y se abrazó a él con tanta fuerza que dejó de sangrar, sus heridas poco apoco fueron cicatrizando, el cuerpo dejó de doler.

- Mi nombre es Jorge, voy así vestido porque soy un militar romano, estoy aquí porque te encomendaste a mí, no lo recuerdas? –San Jorge ayúdame.-Virgen del Pilar no me abandones.

La cubrió con el manto de la virgen, todo comenzó a cambiar, el aire, las sensaciones, estaba a salvo, San Jorge acariciaba su cabeza, con tanto amor y delicadeza que pareciera todo un sueño.

Al despertar, ya estaba la Guardia Civil y la ambulancia con ella, la llevaron al hospital de Albacete, le hicieron pruebas, ni un rasguño, nada de nada. Ha vuelto a nacer, le dijeron los médicos, el coche siniestro total, pero María sonriente le contó que nunca estuvo sola, un ángel la acompañó y curó sus heridas.

San Jorge hizo otro de sus milagros, junto a la Virgen del Pilar, y dada la fe de María, no la abandonaron y aquí está para contar su historia.

VIVA SAN JORGE ¡!!!!!!!!!!

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