LA SEÑORITA GRIS ( 4ª PARTE)
Despertó esa mañana con dolor de cabeza, nada que no se curara con un buen desayuno, esperando a Pablo en el porche, el muchacho llegó más que dispuesto a continuar. “Cambio de planes, vamos a subir al desván, está lleno de polvo y telarañas, aviso ¿te atreves?” El chico, amablemente, le dijo que adelante. Subió todo lo necesario, apartó cajas, que colocó sobre el viejo arcón, que Eli miraba de lejos, abrió el ventanuco y corría la brisa marina, era agradable, y comenzó a pintar. Estaba feliz, nada tenía que ver lo que vio durante la noche, ahora ventilado, limpio y colocado, era otra cosa. Un habitáculo perfecto para guardar cosas. Pablo por la tarde, le colocó unas tablas blancas, que tenía en su casa y muy amablemente se las ofreció a Eli. Perfecto quedó el desván de los horrores. Espero que la pintura ahuyente a los malos espíritus, eso me recuerda a mi admirada Isabel Allende. Pero de lo que se trata es desinfectar y quitar el olor a viejo que la casa, con los años, ...