TRES ERAN TRES LAS HIJAS DE ELENA, LAS HERMANAS LEDESMA.
El padre Don Juan Ledesma, próspero empresario en los años sesenta, se hizo a sí mismo. Emigró como tantos otros de la época, de su pueblo natal en la provincia de Cuenca, a Madrid para buscar fortuna. Comenzó trabajando en lo que salía, sin grandes pretensiones, hasta que un día se fijó en un mercedes imponente, negro, que aparcó frente a la fábrica de gaseosas, donde trabajaba, con dos bellísimas mujeres dentro, salieron del auto y Juan percibió el aroma a perfume, esos rostros blancos nacarados, cabellos rubios bien peinados, con una figura perfecta, nunca había visto mujeres así, solo en las películas que los domingos iba a ver con sus compañeros de pensión. Pensión Doña Paquita, una casa acogedora, llena de trabajadores como Juan, la comida era casera, decente y al menos estaba caliente. Doña Paquita, una mujer entrada en años y en carnes, era la sombra de lo que debió ser en su día, una mujer de revista, cabaretera y que por sus rasgos se adivinaba una mujer de ...