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Mostrando entradas de enero, 2026

TRES ERAN TRES LAS HIJAS DE ELENA, LAS HERMANAS LEDESMA.

 El padre Don Juan Ledesma, próspero empresario en los años sesenta, se hizo a sí mismo. Emigró como tantos otros de la época, de su pueblo natal en la provincia de Cuenca, a Madrid para buscar fortuna. Comenzó trabajando en lo que salía, sin grandes pretensiones, hasta que un día se fijó en un mercedes imponente, negro, que aparcó frente a la fábrica de gaseosas, donde trabajaba, con dos bellísimas mujeres dentro, salieron del auto y Juan percibió el aroma a perfume, esos rostros blancos nacarados, cabellos rubios bien peinados, con una figura perfecta, nunca había visto mujeres así, solo en las películas que los domingos iba a ver con sus compañeros de pensión. Pensión Doña Paquita, una casa acogedora, llena de trabajadores como Juan, la comida era casera, decente y al menos estaba caliente. Doña Paquita, una mujer entrada en años y en carnes, era la sombra de lo que debió ser en su día, una mujer de revista, cabaretera y que por sus rasgos se adivinaba una mujer de ...

ALZANDO LAS VELAS

    Ella nunca imaginó ese destino, el dolor en el pecho, tan profundo como una daga, no le permitía respirar. Nunca más, volvió el sufrimiento a su favor como la vela de un barco, obtendría la fuerza necesaria para llegar a puerto. El coraje y la valentía la llevaron a alcanzar el triunfo. Sus obras obtuvieron un éxito sin precedentes y jamás dejó que alguien volviera a dañarla de aquella manera. Pero el destino es caprichoso, y aunque en estos momentos se encontraba en la cresta de la ola, de su carrera literaria, ya que varias de sus obras fueron record de ventas a nivel mundial, traducidas a varios idiomas, entrevistas en televisión incluidas y la firma de un contrato, para dirigir el guion en el cine su libro “Alzando las Velas”. Todo maravilloso, hasta que aquella mañana de Octubre, su corazón le dio el primer aviso, un ligero mareo, falta de aire y el desmayo. Se encontraba en la editorial, ultimando los detalles de la próxima novela, cuando sintió esa punzada hor...

UNA SILLA VACÍA

  Navidad, bonito nombre, los recuerdos fluyen en mi mente, cansada, dolorida. Éramos y estábamos todos juntos, el calor humano muy parecido al de la hoguera, calor de hogar. Andrea, como siempre, ayudando a mamá, yendo y viviendo con esa rapidez y ese nerviosismo de la edad, impaciente, expectante. Sus grandes ojos color avellana, se movían examinando toda la estancia -         Faltan las servilletas, coloco mejor el centro de mesa. -         ¿Hay suficientes sillas? La cena de Navidad de 1978, quien nos iba a decir, que sería, la última celebrando todos juntos La seguimos buscando, 24 Diciembre 2024, ya no está la sala llena, sobran las sillas…No hay turrones, ni gambas, ni el famoso postre de tía Edelmira. Ya no adornamos la casa con motivos navideños, el Belén sigue guardado en la caja, dentro de no sé cuál armario. Sin regalos, sin árbol. Desde la desaparición de Andrea, las fiestas no volvie...